“Enseñar es como ayudar a dar a luz, apoyas, diriges, animas, pero quien tiene que crear su propio conocimiento fruto de su esfuerzo y dedicación es tu alumno”.
Mi abuelo el señor Pascual Olivares Atencos fue director de primaria debo mencionar que el aprendió español a los 25 años, pues su lengua materna era el náhuatl, y llego a tener maestría en letras grecolatinas, todo un modelo de trabajo y esfuerzo.
Mi abuelo el señor Pascual Olivares Atencos fue director de primaria debo mencionar que el aprendió español a los 25 años, pues su lengua materna era el náhuatl, y llego a tener maestría en letras grecolatinas, todo un modelo de trabajo y esfuerzo.
Amo mi trabajo, me he dedicado a esto desde que tenía dieciséis años, comencé dando clases de inglés en una escuela particular de mi ciudad de origen, la oportunidad llego a mi sin buscarla, mas yo sabía que eso era para mí, me gustaba participar en clase, pero estar frente a un grupo fue una experiencia totalmente diferente, es cuestión de adrenalina y orgullo del trabajo propio, por un lado mantener no solo los ojos, sino la mente de un grupo en el tema, es un reto, y terminar un objetivo satisfactoriamente da un gozo que ninguna otra cosa te puede dar.
Siempre he tratado de que lo que les enseñe sea útil para su vida, ya se acabaron los tiempo de repetir pollito-chicken desde el jardín de niños hasta la universidad y nuestros jóvenes mexicanos no pueden pronunciar una frase improvisada en un dialogo, yo busco que los temas del programa se puedan aplicar en contextos reales, comprar, vender, una entrevista de trabajo, hacer una cita con el medico etc.
Lo mismo busco al enseñar técnicas claves de administración, mi tema favorito son sueldos y salarios, como patrones o trabajadores mis alumnos pueden aplicar su conocimiento al defender al menos sus propios derechos, cuando terminan podría meter las manos al fuego para garantizar que saben hacer una nómina de principio a fin en cualquier caso y circunstancia.
Después de foguearme con grupos pequeños comencé a trabajar en UNAUDER, un departamento de la BUAP en el laboratorio de idiomas generando actividades y trabajos para reforzar el aprendizaje de los alumnos, entonces comencé a aprender técnicas de enseñanza, dinámicas, y materiales didácticos, aprender todo esto me fue sumamente útil, para mi crecimiento como docente, considerando que realizaba estas actividades a los diecisiete años de edad ¡Que época!
Han pasado años y escuelas, estados y cambios de circunstancias pero mi primer amor sigue siendo el mismo, soy afortunada pues me pagan por hacer lo que más me gusta, hace casi cuatro años que trabajo en Conalep Valladolid, y sigo aprendiendo, la docencia en el nivel medio superior es otro rollo, además de enseñar conceptos y técnicas, se tiene que enseñar a vivir y a trabajar, los muchachos pasan de ser adolecentes a profesionales, y miren que es una labor titánica; Mi mayor reto al respecto es atender sus necesidades emocionales, como Poblana soy fría ,más lógica que sentimental, no me involucro mucho con ellos, hasta mantener una conversación fuera de clase se me hace difícil, mas aun orientarlos como personitas, pero sinceramente me esfuerzo por atenderlos más allá del plano académico.
Enseñar un idioma es una actividad muy fácil de autoevaluar, tus alumnos hablan o no hablan inglés, no hay de otra; Uno de los mayores retos de mi trabajo aquí ha sido ayudar a jóvenes de origen maya, que difícilmente se expresan en español, a expresarse con confianza en un idioma que será vital para su vida profesional, pues estudian hotelería, su trabajo será el turismo, y el trato con extranjeros, en fin ha sido un reto y al mismo tiempo una satisfacción, yo mismo he aprendido maya para comparar su idioma con inglés y facilitarles el aprendizaje, me es un orgullo decir que muchos de mis alumnos han regresado a agradecerme la ayuda, pues hasta el día de hoy trabajan en la Riviera maya, y han llegado a dominar el idioma.
Otro reto ha sido luchar con los antiguos métodos de enseñanza e ideas preconcebidas de una clase de inglés, la mayoría de mis alumnos vienen muy mal del nivel secundaria y se imaginan que la clase es copiar y repetir, fomentar una actitud pro-activa, inculcarles el gusto por una materia que odian desde el kínder, y hacerlos participar activamente en clase es un desafío, que también he logrado superar a base de mucho esfuerzo, por medio de prácticas y juegos, como casi no traduzco la clase me valgo de muchas señas, gesticulaciones e ilustraciones para que aprendan directamente en el idioma, disfruto de hacer representaciones y obras improvisadas con ellos además de interacción directa con angloparlantes, ya que hay muchos en la región, finalmente puedo decir que me siento satisfecha con los resultados que he obtenido.
Aun y todo eso la docencia es mi vida, y el foquito que se prende sobre las cabezas de mis alumnos al entender algo, mi razón de continuar.
L.A. Eva Vanessa Flores Olivares
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